Causas más comunes por las que se forman las contracturas

Los motivos por los que puede aparecer una contractura son muchos. Entre ellos los más habituales son:

Ejercicio excesivo o mal ejecutado

La actividad física irresponsable, sin elongación ni precalentamiento, puede ser fuente de contracturas. Levantar más peso del que debemos o realizar un esfuerzo inapropiado mantenido en el tiempo. Por eso, al hacer ejercicio, debemos ser asesorados y supervisados.

Posturas Estáticas.

Las famosas malas posturas (como sentarse incorrectamente ante la computadora) obligan al músculo a permanecer en la misma posición por más tiempo del prudencial. Así, al aguantar la postura o la carga inadecuadamente, el músculo se fatiga y se origina la contractura.

Sedentarismo

El “ocio muscular” hacen que los músculos estén más débiles y, en consecuencia, más susceptibles a sufrir contracturas ante cualquier esfuerzo. De hecho, una persona sedentaria puede contracturarse tan sólo haciendo una tarea doméstica o un ejercicio sencillo.

Estrés

Entre sus muchos efectos negativos, el estrés provoca la liberación de químicos que llevan a la contracción involuntaria y sostenida de los músculos.

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